sábado, 11 de febrero de 2012

Mitos y mentiras sobre un parto

febrero 8, 2012 por elpartoesnuestro

Por Ángeles Cano
Cuando un obstetra se equivoca de profesión … y un paritorio se convierte en una carnicería.
Leo este artículo en El Mundo y no sé si siento más rabia o más tristeza al terminar. ¿Cómo se puede meter en tan pocas líneas tantas mentiras y mitos? Vamos intercalando ambos: 
Mentira: “No se puede intentar hacer pasar un coche por una puerta”. Efectivamente, a día de hoy no hay ningún coche en el mercado que quepa- sin estar desmontado- por una puerta, si por puerta entendemos una puerta de casa. Entonces, ¿cuál es la mentira? Pues que no se puede comparar peras con manzanas. Una puerta tiene un ancho libre fijo, de material duro (ya sea madera, metal, etc), y solo hay una manera de aumentarlo: desmontando la hoja de la puerta, las bisagras y el marco. El canal de parto de una mujer, el cuello de útero y la vagina son tejidos blandos que dilatan, se abren y se adaptan al paso del niño cuando va saliendo poco a poco. Incluso los huesos pélvicos se mueven, dando respuesta a los movimientos del bebé, la gravedad que también actúa (si se le deja) y los movimientos y la postura de la madre, ensanchando así la apertura entre huesos y facilitando la salida del bebé. Si un bebé cabe o no cabe por un canal de parto casi siempre depende de cómo se atiende el propio parto. Me temo que este perito judicial de la Realísima Academia de Medicina y Cirugía sencillamente fue “muy gráfico” en demostrar que no sabe de la anatomía del cuerpo femenino.
Mito: “El niño era muy grande y no cabía por el canal del parto” – ver el apartado anterior.
Mentira: “…graves secuelas producidas a su hijo tras una defectuosa atención recibida durante el parto”. Más bien debería hablar el artículo sobre la “formación defectuosa de los profesionales implicados”.
Mentira: “El pequeño nació sin ninguna movilidad en un brazo”.
¿Qué tal así?: “al pequeño le nacieron sin ninguna movilidad en un brazo”. Esto es un claro ejemplo de un “tratamiento iatrogénico” por parte de un profesional de la enfermedad, perdón, de la salud.
Lo que no se puede hacer es inducir un parto sin indicación, a las pocas horas poner a la mujer patas arriba, inmovilizarla para que el bebé no puede bajar rotando por el canal de parto, intentar tirar de la cabeza del bebé como si fuera un objeto, realizar varias maniobras de Kristeller, cortarle los genitales a la mujer y sacar el bebé “como sea”, a costa de dañar a ambos y dejar que asuman ellos las consecuencias de profesionales mal formados. Ah, claro, y luego demandar por “no haber hecho la cesárea”, qué idea más original. Solo porque el bebé es “grande” no justifica ninguna de las intervenciones antes mencionadas. Convertir a dos personas sanas de forma injustificada en pacientes no tiene excusa. El término parálisis branquial obstétrica completa” no es más que otro ejemplo de violencia obstétrica.
Creo que lo único que me alegró la vista en ese artículo fue la palabra “joven” al referirse a la madre de 37 años. ¡Gracias a dios no todos nos meten en el cajón de “madres añosas” con esa edad! Porque me temo que habrá alguno por allí fuera capaz de echar la culpa de todo a la edad de la madre…

lunes, 6 de febrero de 2012

Taller ¿Qué es una Doula? en Acuario Valencia


Charla-Taller ¿Qué es una Doula? 

Dentro de preparación al parto que oferta la Clínica Acuario en Valencia, se incluye este primer taller dirigido a todas las mujeres: las que están embarazadas, las que desean serlo, las que tienen hijos… las que quieran saber de qué se trata.
Ven con nosotras si te apetece conocer todo sobre esta figura que acompaña en el proceso de la maternidad, desde el embarazo, el parto, la lactancia materna... y saber hasta qué punto puede resultar beneficioso el acompañamiento. La asistencia es gratuita.

Jueves 8 de febrero a las 10:15 h 
Clínica Acuario
C/ Dr. Manuel Candela, 11.  Bajo 46021 Valencia
Más información: 
Concha (Amamadoula)627 666 261

Noticias manipuladas: parir en casa


APROVECHEN, SEÑORES GINESAURIOS, APROVECHEN
Publicado por María Berrozpe

Aprovechen, señores ginesaurios, aprovechen, que pocas veces se les pone tan en bandeja una oportunidad así para recordarnos a las mujeres lo imperfecto e impuro de nuestra naturaleza femenina. Naturaleza que nos obliga a depender de nuestro majestuoso y perfecto compañero-padre masculino para poder realizar las más fundamentales tareas de nuestra vida cotidiana, entre las que se encuentra el buen parir.

Aprovechen, señores, aprovechen para hacernos creer que:
"A part que les dones ja no tenen la condició física necessària per aquesta mena de parts, s'ha investigat molt per evitar les complicacions tant per les mares com pels fills. Els parts a casa són una moda que implica córrer molts riscos per la salut".
Traduzco:
"A parte de que las mujeres ya no tienen la condición física necesaria para este tipo de partos, se ha investigado mucho para evitar las complicaciones tanto para las madres como para los hijos. Los partos en casa son una moda que implica correr riesgos para la salud"
Santiago Dexeus. Barcelona (3.2.2012)

Aprovechen la muerte de Caroline Lovell, activista por el parto en casa australiana y que ha tenido la mala suerte de morir precisamente por complicaciones en el parto (en casa) de su segunda hija. No hay ninguna garantía de que Caroline hubiera sobrevivido estando en el hospital, de la misma manera que no hay ninguna estadística que demuestre que mueren más mujeres en los partos domiciliarios cuando su parto transcurre en el primer mundo y atendido por personal debidamente cualificado.

Pero vamos, ustedes aprovechen para meternos miedo en el cuerpo y hacernos creer que no podemos parir. No vaya a ser que se resienta sus carteras por esta moda. No se corten si para salvar sus carreras tienen que aprovecharse de un hecho puntual, ocurrido en la otra punta del planeta, sobre el que todavía no tenemos los datos necesarios para juzgar razonablemente lo que pasó, a la vez que ignoran otras noticias como esta misma: La muerte de Carmela Rosón, de 29 años, en Noviembre del 2011, debido a complicaciones tras su parto HOSPITALARIO. Y eso, señores ginesaurios, que esta muerte ocurrió aquí mismito, en Zamora. Y fijensé, sobre esto no dijeron nada. Curioso.
Como curioso es que tampoco se hablara de otra muerte acontecida tras una cesarea de trillizos en Jaen, en Mayo del año pasado.

Pero no me extraña que ignoren estas noticias cuando tienen la desfachatez de ignorar las estadísticas publicadas en las revistas especializadas. Incluso las de aquellos artículos con titulares tan "en nuestra contra" como el estudio de Wax et al   donde, a pesar de considerar que demuestran que la muerte neonatal es el doble en casa que en el hospital, respecto a la salud de la madre no consigue más que demostrar que:
"Planned home births were associated with fewer maternal interventions including epidural analgesia, electronic fetal heart rate monitoring, episiotomy, and operative delivery. These women were less likely to experience lacerations, hemorrhage, and infections."
Traduzco:
"Los nacimientos en casa estuvieron asociados con menos intervenciones a la madre, como anestesia epidural, monitorización de la frecuencia cardiaca fetal, episotomía y expulsivo intervenido. Estas mujeres tuvieron menos probabilidad de experimentar laceraciones, hemorragias e infecciones"

Ustedes ignoren todo esto y mucho más y además síganles el juego a toda esta tele y prensa basura en busca de carnaza fácil para la masa idiotizada y con ganas de creerse todo lo que les digan, venga de donde venga.
Así sea, señores ginesaurus, que no cambie nada. Sigan sintiéndose muy orgullosos por sus intervenciones exageradas y masificadas, por todas las mujeres que sufren cesáreas innecesarias y por todas las que sufren de estress post-traumático tras caer en sus manos. Sigan cerrando los ojos ante el sentimiento de violación, abandono, humillación, tristeza e indefensión de un número más que significativo de sus parturientas.

Sigan llamándonos moda y no se paren a pensar en el verdadero origen de este movimiento, esta concienciación, este número cada vez mayor de mujeres que nos creemos capaces de parir a nuestros hijos tal y como nos lo pide nuestro cuerpo, nuestra naturaleza.

Yo personalmente seguiré luchando, dentro de mis posibilidades, para poner mi pequeño granito de arena secundando a todas estas grandes mujeres que, como hizo hasta el final Caroline Lovell, luchan por la recuperación de nuestra dignidad y derechos a la hora de parir. Lucha en la que nos acompañan maravillosos y brillantes profesionales de la obstetricia y la pediatría.

Por nosotras pero, sobretodo, por nuestros hijos, seguiremos reclamando lo que nos corresponde y ustedes, señores ginesaurus, tienen los días contados. 


miércoles, 1 de febrero de 2012

Matrona en el Siglo XVIII



La medicina, como la gran mayoría de las ciencias, estuvo vetada a las mujeres hasta hace poco más de un siglo. Sin embargo, fueron ellas, en la intimidad de las casas quienes a menudo cuidaron de ancianos y enfermos y llegaron a convertirse en verdaderas sanadoras. Aun sin saber el nombre técnico o científico de muchos males, fueron capaces de aplacar y curar muchas dolencias. Uno de los ámbitos médicos que tuvo cierto reconocimiento público fue sin duda en el de la asistencia a los partos. 

Los galenos dejaron que durante siglos las mujeres se encargaran de ayudar a las mujeres a traer a los niños al mundo. Pero llegó un momento en que esta parcela de la medicina también les fue vetada. En España, en el siglo XVIII, los cirujanos empezaron a inmiscuirse en el arte de partear. Durante un tiempo los lejanos rincones del mundo rural vivieron ajenos a esta intrusión pero pronto los partos se convertirían, también, en un ámbito médico masculino.

En este contexto encontramos a una mujer excepcional, Luisa Rosado. Una matrona de larga trayectoria que, sabedora de su capacidad y experiencia en el arte de partear, tuvo la original idea de publicitar sus servicios con un cartel. Se enfrentó al Protomedicato y llegó a pedir en reiteradas ocasiones al rey Carlos III no sólo la publicación de dicho cartel sino su ingreso en la corte como parturienta.

Matrona de los desamparados

Sabemos de la existencia de Luisa Rosado principalmente por los documentos que se encuentran en el Archivo de Simancas referentes al proceso de petición de publicación de un cartel en el que la matrona informaba de sus habilidades como partera. De su vida no nos queda mucho más. Se sabe que nació en Toledo pero no la fecha exacta de su nacimiento. Para ser matrona debería hacer sido cristiana vieja y, como afirma Teresa Ortiz Gómez, podría haber sido una mujer que vivía sola y quizá era viuda como muchas compañeras de su profesión1 

Luisa había conseguido el título de partera en 1765 de manos del Tribunal del Real Protomedicato, un cuerpo técnico creado en el siglo XV que controlaba a todas las personas que ejercían alguna actividad relacionada con la sanidad. En 1768 se trasladó a Madrid donde vivía en la corte y trabajaba como matrona del Real Colegio de Niños Desamparados.

La petición al Protomedicato y al rey

Ya en la época en la que ejerció Luisa Rosado, las matronas tenían limitada su actividad a lo que se consideraba como partos normales. Cuando se presentaba alguna complicación era obligatorio que estuviera presente en el proceso un médico. Pero parece ser que Luisa salvó muchas vidas asistiendo partos normales y partos de riesgo y no dudó en hacerlo público con la original idea de la edición de un cartel. 

La respuesta del Protomedicato fue negativa, hecho que no amedrentó a la matrona quien pidió por tres veces al rey Carlos III el permiso para la publicación de su cartel. Tan segura y orgullosa estaba de su experiencia que en la última ocasión en la que se dirigió al monarca en agosto de 1771 llegó incluso a ofrecerse para asistir al parto de la Princesa de Asturias, María Luisa de Parma, esposa del futuro Carlos IV, quien daría a luz el 19 de septiembre de aquel mismo año a Carlos Clemente, infante que no sobreviviría más de 3 años.

La osadía de Luisa Rosado fue demasiado elevada para una mujer del siglo XVIII. A pesar de defender su experiencia en una España ilustrada en la que se valoraba más la ciencia empírica que el saber teórico, los médicos del Protomedicato y los cirujanos de la corte vieron amenazada su posición privilegiada. No se sabe si el cartel de Luisa Rosado fue finalmente publicado, aunque lo más probable fuera que no. Pero lo más importante es que esta matrona ilustrada fue un ejemplo de matrona con clara conciencia y orgullo profesional, y una mujer segura de sí misma y de sus conocimientos 2.
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1. Sanadoras, matronas y médicas en Europa. Siglos XII – XX. Montserrat Cabré, Teresa Ortiz. Pág. 167
2. Ídem. Pág. 175


 Si quieres leer sobre ella 

Sanadoras, matronas y médicas en Europa. Siglos XII – XX. Montserrat Cabré y Teresa Ortiz