martes, 1 de mayo de 2012

Baby Boom: un “reality show” más.



Lo encontré por casualidad, haciendo zapeo. No tenía conocimiento de que se iba a estrenar este programa y parece que es una copia de uno que se realiza en otro país. En cualquier caso, me pareció espantoso.  Es más, terminé de verlo con malestar de estómago, con una mezcla de dolor y rabia al ver algo que no tiene que ver con la manera que debería de ser un parto natural y respetado.

Al principio estaba expectativa, no sabía cómo lo iban a enfocar, aunque sí tenía claro que poco se ajustaría a lo que para mí (y para cada vez más mujeres) es un parto, si no lo más natural posible, cuanto menos respetado.

    Me entristeció ver cómo se infantiliza a las mujeres, cómo se toma a mofa el peso adquirido durante el embarazo o la gordura de la madre que está pariendo.
    Me causó desazón ver cómo dirigen la respiración, cómo dirigen los pujos a las madres durante el momento del nacimiento.
    Me supuso una tensión muscular ver cómo las mujeres estaban tantas horas tumbadas, sin libertad de movimiento, incluso una de ellas con las piernas atadas.
    No pude evitar la sensación de soledad de la chica que, presa del pánico, gritaba, lloraba y decía que se iba a romper… que no podía más, sin que nadie le dirigiera una palabra de cariño, un abrazo consolador.  Con espetarle que estaba “descontrolada” ya supondrían haber cubierto su necesidad emocional.
    Sentí la desinformación con la que estaban los acompañantes, esos padres que, a la espera de sus hijos hacían lo que buenamente sabían: mojar los labios de sus mujeres con una gasa porque seguramente no sabían que podrían haberles dado un vaso de agua…
    Vi la deshumanización del personal sanitario, las continuas idas y venidas con el comentario gracioso, la prisa por terminar, la sibilina presión para que una mujer en su tercer parto y convencida de no querer anestesia epidural, acceda a ponérsela porque la asustan con  lo difícil que será parir a un niño tan grande como el suyo…
    Y no digamos del ambiente ruidoso, con exceso de luz, con falta de intimidad...

No culpo al personal que hace el programa, seguramente no tienen ni idea de lo que es un parto natural y respetado. Me duele ver cómo las mujeres llegan a estos momentos tan decisivos con tan poca información respecto a su cuerpo y al proceso del nacimiento.

Y me cabrea (lamento utilizar esta palabra, no es mi estilo) ver como en algunos hospitales y todavía el personal sanitario, hace caso omiso a  la Estrategia de atención para un parto normal en el SNS  que es lo que marca la OMS y lo mínimo que se debería de tener en cuenta para la madre y para su bebé.

En fin, sigo estando convencida de que la información es poder, y en un caso como éste donde lo que está en juego es la vida y el bienestar físico y emocional de dos personas (madre-bebé) considero que es imprescindible, porque una mujer informada es una mujer confiada, segura y poderosa. 
Y de eso se trata.