lunes, 23 de septiembre de 2013

Doula y Amama


Cuando nació mi primer nieto, su padre que es del País Vaco, me dijo “Ahora eres amama”  y me explicó que, en euskera,  quería decir abuela .  No sé por qué razón, la palabra me sonó bonita, armoniosa.  Y la archivé en mi corazón.

Ahora que mi tiempo transcurre entre nietos, acompañamientos y formaciones, me identifico claramente con esa palabra. No creo que yo sea una excepción, pero desconozco cuántas mujeres hay que en el otoño de su vida decidan ser Doulas.  Lo he sentido desde hace mucho tiempo como vocación, pero hace algo más de tres años, decidí serlo también por formación.  Y se abrieron caminos de luz, de intercambio de experiencias, de dolor propio acumulado, de dolor ajeno compartido. Descubrimiento de maravillas respecto a la naturaleza humana, afianzamiento de sentimientos y choque de emociones.

La formación “oficial” como Doula fue un camino muy personal de crecimiento, una serie de planteamientos, de cuestiones, de inquietudes.  En los seminarios, vivenciales y compartidos, me encontré sola, cara a cara con mi sombra, con mi ego, con mis miedos… Y me enfrenté. Y los miré a la cara. Puse nombre a lo que ocultaba. Abracé y acepté todo lo que me llegaba.

Y comienzo un nuevo camino en el que coincido con seres de Luz que me acompañan y me contienen,  con personas que ofrecen lo que tienen, que se muestran como SON, con Amigas que simplemente ESTÁN  y me reconozco en ellas… 

Y es que ser Doula no es más que acompañar, contener, estar… callada si es necesario, activa si es lo que toca. Prudente, invisible a ratos, conteniendo, afianzando y reforzando a la madre, a la familia que nos ha elegido para compartir sus momentos. Poco más. Combinando el silencio con las palabras suaves y amorosas. Alternando un estar activo con la quietud y el descanso.


Y así me hallo. Con muchas ganas de compartir, he preparado una Formación de Doulas en Valencia.  Estoy convencida de que cambiando nuestro pensamiento respecto al parto, a la lactancia, a la crianza, a todo lo que implica la maternidad, comenzaremos a cambiar el mundo.  Y ya sabéis que no son palabras mías… Michel Odent fue quien lo dijo.



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